Seguidores

Google+ Followers

La caja en blanco

viernes, 12 de mayo de 2017

Trabajo en equipo

Los objetos que poseemos tienen un significado. Evidentemente nos ofrecen alguna utilidad, o nos alegran la vista porque son bellos, como decía mi admirado William Morris. También es cierto que en los tiempos que corren (y con toda seguridad también en el pasado) nos rodeamos de objetos que ni son útiles, ni son bellos. Los acumulamos porque creemos que los necesitamos pero solo contribuyen a aumentar el caos de nuestro entorno y nuestras obligaciones para con ellos.

A mí me gustan los objetos con significado. Soy una persona a la que le cuesta un poquito desprenderse de las cosas, pero llevo toda mi vida adulta haciendo avances en la práctica de renunciar, descubrir lo realmente importante y deshacerme de lo que no lo es. Eso implica dejar de prestar atención a cuestiones como el dinero que algo costó, aquello para lo que sirvió en su momento o simplemente la costumbre; y poner más el acento en si ese-lo-que-sea es el reflejo de lo que yo he llegado a ser o me sirve para algo. Es una práctica que incluye todos los aspectos de la vida pero que encuentra su mejor expresión práctica en mi relación con los objetos que me rodean.

Aunque nunca lo he vivido, veo con una mezcla de envidia y nostalgia ese tiempo en el que la gente dedicaba tiempo y amor a tallarse una cuchara única y preciosa, a decorar un friso o a coserse un edredón maravilloso en su sencillez pero con todos sus cuidadosos detalles y acabados. En fin, que soy muy victoriana pero me ha tocado vivir en el siglo XXI, por lo que las obsolescencias programadas me indignan, la abundancia de información y de oferta me abruma y la prisa me frustra, pero hay que sacarle partido a lo que se tiene, no se ha inventado aún la máquina del tiempo.

No obstante, aspiro a rodearme de cosas que realmente valore y realmente expresen cómo soy. Y qué mejor para ello que dedicarles algo de tiempo y dar rienda suelta a la creatividad... Al ver esta silla en un contenedor de basura me pareció preciosa, aunque estaba pintada con una capa gruesa de pintura blanca y tenía agujeros en el asiento. A mi marido también le gustó, de manera que nos la llevamos puesta sin más preámbulos:


No tengo la menor duda de que los mejores resultados se consiguen trabajando en equipo. A mi marido le encanta el bricolaje, y a mí coser, de manera que él se dedicó al "trabajo sucio". ¡Mirad qué madera más bonita había debajo de esa pintura blanca! Solo acabada con cera luce espléndidamente.


Y yo me dediqué al trabajo "fino", uniendo hexágonos de paper piecing. Que han acabado con mis reservas de tela de ciertos colores (los que más me gustan). Tendré que solucionarlo...


El tapizado que hizo mi marido con esta materia prima:

silla, chair, chaise, patchwork, hexagonos, hexies, paper piecing

Hemos unido lo que más nos gusta hacer, y el resultado ha sido éste:

silla, chair, chaise, patchwork, hexagonos, hexies, paper piecing

silla, chair, chaise, patchwork, hexagonos, hexies, paper piecing

silla, chair, chaise, patchwork, hexagonos, hexies, paper piecing

La silla, por supuesto, MÍA (jejeje). Por si alguien tenía alguna duda.


5 comentarios:

  1. Felicidades a los dos, os distéis cuenta que valía la pena el trabajo y ha quedado preciosa.
    Me gusta mucho este nuevo aspecto y desde luego el tapizado de hexágonos genial!!!
    Feliz finde.

    ResponderEliminar
  2. Madre mía Sonia, me encanta esta entrada que nos regalas.
    Te prometo que la voy a releer de vez en cuando porque reflejas muy bien mi manera de pensar y porque me haces sentir que "no soy tan rara".
    También estoy practicando el desprenderme de cosas..y de personas,ya puestas...
    De momento mi marido no se anima con los contenedores,y mira que le "pincho" pero nada...jajajajaja!
    Habéis hecho un gran trabajo en equipo,me encanta como habéis transformado algo deshechado en algo bello que merece un lugar privilegiado en vuestras vidas.
    Los hexis,tan coloridos, pondrán alegría en cualquier lugar donde coloques tu silla, disfrútala mucho!!
    Enhorabuena a los dos y muchas gracias por compartir este cachito de vuestra vida.
    Besos

    ResponderEliminar
  3. El que parte y reparte se queda con la mejor parte.Felicidade !Os ha quedado estupenda.Besete

    ResponderEliminar
  4. Sonia comparto cada una de las palabras que hoy nos regalas y estoy con Lola...me haces sentir menos rara y también la reeleré varias veces porque detrás de ellas hay una filosofía de vida.
    Tengo que felicitarte a ti...y a tu marido por hacer renacer esta silla, ha quedado tan bonita...tan "limpia" ...han recuperado su esencia y con ese maravilloso cojín resplandece como un tesoro muy personal.
    Muchos besitos Sonia..me ha encantado tu entrada de hoy.

    ResponderEliminar
  5. Hola Sonia! Me ha gustado mucho la reflexión que has hecho sobre la importancia de las cosas, a cada una hay que darle el valor que tiene en la actualidad, y sobre todo quedarnos con aquello que nos haga feliz! Y seguro que esta preciosidad de silla te va a hacer muy muy feliz, sólo con mirarla te recarga de energía, qué bonita os ha quedado, un gran trabajo en equipo!!
    Un beso muy fuerte!!

    ResponderEliminar