¡Al fin he podido con este monedero! Como
últimamente, cada cosa que emprendo empieza con la idea “a ver si voy a poder
con esto”. Así pues, cuando sus majestades los Reyes me trajeron el libro
“Zakka style” y vi el monedero me pareció urgentísimo hacerlo. Aunque realmente
era urgentísimo ¡mi hermana arrastraba un monedero roto hacía semanas!
Con una excesiva confianza en mis
capacidades le dije “No te compres un monedero, mujer, que ya te lo haré yo”; y
a ello me puse.
Es una buena forma
de apreciar los objetos y establecer un vínculo con ellos, en lugar de darnos
al “usar y tirar” y al consumo porque sí. Y es cierto: hay
pocas cosas que ya me resulten tan agradables como reducir la velocidad de mi
vida, y sobre todo, crear pequeños objetos de los que no deseas desprenderte
porque son únicos y con “sentimiento”. ¡Así que resulta que yo me estoy
volviendo zakka, y sin enterarme!: porque además de la fiebre por las labores,
mis desayunos ya se están convirtiendo en todo un ceremonial.

.jpg)


