Aquí he conseguido terminar para mi madre otra versión de mi primer monedero “Zakka style”, aunque esta vez he elegido otros materiales para conseguir lo que a mí me parece un aire más oriental: una tela japonesa más colorida para el exterior, un biés rojo con aspecto de raso, hilo dorado para el interior y una borla con una cuenta de cerámica para la cremallera del bolsillo.
miércoles, 19 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
Funda para agujas
Será porque no domino demasiado la máquina de coser, pero he comprobado que me resulta más relajante coser a mano, sobre todo las cosas de pequeño tamaño. Pero hay ocasiones, como ésta, en las que las ventajas de coser a máquina están más que claras.
A base de costuras razonablemente rectas y paralelas le he hecho a mi suegra esta funda para llevar sus múltiples agujas y ganchillos de hacer punto, sacada de este tutorial.
Es una labor fácil y relativamente rápida, además de que su resultado me parece de lo más práctico porque puedes llevar las agujas por parejas y además otros trastitos. Este es su aspecto por fuera. En el ángulo inferior hay un bolsillito cerrado por un botón de hueso, en el que pueden ponerse pequeños accesorios como la cinta métrica, las agujas de coser lana, etc.
Por dentro cuenta con tres niveles de bolsillos de distintas alturas y anchuras, en los que puedes poner las agujas de hacer punto por parejas, los ganchillos, las tijeras y otros cachivaches a gusto de la consumidora.
Para cerrarla, se dobla la solapa superior, que impide que las agujas se deslicen, se enrolla todo el conjunto y al finalizar se ata con los dos lazos. ¡Listo!
A base de costuras razonablemente rectas y paralelas le he hecho a mi suegra esta funda para llevar sus múltiples agujas y ganchillos de hacer punto, sacada de este tutorial.
Es una labor fácil y relativamente rápida, además de que su resultado me parece de lo más práctico porque puedes llevar las agujas por parejas y además otros trastitos. Este es su aspecto por fuera. En el ángulo inferior hay un bolsillito cerrado por un botón de hueso, en el que pueden ponerse pequeños accesorios como la cinta métrica, las agujas de coser lana, etc.
Por dentro cuenta con tres niveles de bolsillos de distintas alturas y anchuras, en los que puedes poner las agujas de hacer punto por parejas, los ganchillos, las tijeras y otros cachivaches a gusto de la consumidora.
Para cerrarla, se dobla la solapa superior, que impide que las agujas se deslicen, se enrolla todo el conjunto y al finalizar se ata con los dos lazos. ¡Listo!
lunes, 20 de mayo de 2013
La bandeja especial
Lucía quería una bandeja propia para el desayuno, y yo tenía una arrinconada desde hacía años (unos diez) porque la superficie se había estropeado y “algún día” la iba a restaurar, cosa que nunca pasaba porque siempre tengo algo mejor que hacer.
Así que aprovechando la importante ocasión del cumpleaños de Lucía, me armé de valor, cogí la bandeja y la lijadora y le quité la pintura y la decoración que tenía (lo siento, no hice fotos del “antes”). Pinté toda la bandeja, por dentro y por fuera, con pintura blanca de caseína (dos capas, lijando entre las dos). Después reservé un rectángulo blanco en el centro, y los bordes también blancos. El resto lo pinté con esmalte de color verde almendra. Repasé el rectángulo, los bordes y el interior de las asas con una línea de rotulador dorado (que de paso sirve para disimular defectillos).
Con un pincel muy fino fui haciendo lunarcitos verdes en el rectángulo blanco, y con un rotulador blanco de punta gruesa hice los lunares en la superficie verde. Después le robé a mi propia hija unas mariposas de su caja de manualidades, y las pegué con látex. Por último, le di una capa de látex a toda la parte plana de la bandeja. Cuando estuvo seco, pegué con pegamento textil la puntilla por el borde, y como toque final le acoplé un cristal cortado a la medida y fijado con silicona transparente.
Este es el resultado, que me encanta y me sorprende, porque ha sido muy bueno a pesar de la improvisación y de mi falta de experiencia en estos trabajos. El día D, con un plato, una taza y un vaso también “especiales”, le hizo poner una cara a Lucía que, como dicen, no tiene precio...
Así que aprovechando la importante ocasión del cumpleaños de Lucía, me armé de valor, cogí la bandeja y la lijadora y le quité la pintura y la decoración que tenía (lo siento, no hice fotos del “antes”). Pinté toda la bandeja, por dentro y por fuera, con pintura blanca de caseína (dos capas, lijando entre las dos). Después reservé un rectángulo blanco en el centro, y los bordes también blancos. El resto lo pinté con esmalte de color verde almendra. Repasé el rectángulo, los bordes y el interior de las asas con una línea de rotulador dorado (que de paso sirve para disimular defectillos).
Con un pincel muy fino fui haciendo lunarcitos verdes en el rectángulo blanco, y con un rotulador blanco de punta gruesa hice los lunares en la superficie verde. Después le robé a mi propia hija unas mariposas de su caja de manualidades, y las pegué con látex. Por último, le di una capa de látex a toda la parte plana de la bandeja. Cuando estuvo seco, pegué con pegamento textil la puntilla por el borde, y como toque final le acoplé un cristal cortado a la medida y fijado con silicona transparente.
Este es el resultado, que me encanta y me sorprende, porque ha sido muy bueno a pesar de la improvisación y de mi falta de experiencia en estos trabajos. El día D, con un plato, una taza y un vaso también “especiales”, le hizo poner una cara a Lucía que, como dicen, no tiene precio...
domingo, 12 de mayo de 2013
Habitación primaveral
El verano pasado aprendí a coser a máquina, y ayudada por mi madre hice este cojín con telas para patchwork. La parte fácil (las costuras rectas) la hice yo, y la difícil (coser este pañuelo antiguo en la parte delantera), mi madre. El pañuelo se lo dio mi suegra a mi hija, y pensé que convertirlo en cojín era una buena idea para lucirlo.
El cojín participa en la decoración de la habitación de Lucía, junto con "unos pocos más" como podéis ver.
Como ese día estábamos campestres, le bordé esta pequeña mariposa ribeteada con piculina para un marquito que ella misma había elegido.
miércoles, 8 de mayo de 2013
Flores por doquier
Bueno, pues parece que claramente es primavera, al menos eso es lo que muestran las flores que van apareciendo continuamente en mi terraza. Aunque de tanto en tanto todavía nos sorprende algún día un poquito raro, el tiempo va mejorando sin pausa y ya apetece más estar fuera que dentro de casa.
Aunque el cumpleaños de Claudia era en noviembre, cuando preparé su regalo solo se me ocurrían flores, porque las niñas siempre me recuerdan a las flores. Así que le hice este juego de escritorio cogiendo dos patrones del libro "L'atelier de la brodeuse", de Sophie Delaborde y Sylvie Castellano.
Todas las telas son de patchwork, y como decoración le añadí su inicial adhesiva en rosa, una pequeña puntilla y varios mini botones, con lo que quedó muy alegre.
Por cierto, y al hilo especialmente de este post, siempre que hago algo en cartonnage me surge la duda de cómo debería limpiarse si se roza con el uso, pero hasta ahora no he encontrado nada. ¿Alguna de las que me leen conoce un truco eficaz?
Aunque el cumpleaños de Claudia era en noviembre, cuando preparé su regalo solo se me ocurrían flores, porque las niñas siempre me recuerdan a las flores. Así que le hice este juego de escritorio cogiendo dos patrones del libro "L'atelier de la brodeuse", de Sophie Delaborde y Sylvie Castellano.
La primera pieza la hice servir de portalápices. Además es posible plegarlo si te cansas de él.
La segunda pieza es una bandejita con varios apartados, para tener a mano pequeños artículos de escritorio, y con un hueco para lápices. En este hueco puse un lápiz forrado con la misma tela y rematado con una borla rosa, pero olvidé ponerlo en la foto.
Por cierto, y al hilo especialmente de este post, siempre que hago algo en cartonnage me surge la duda de cómo debería limpiarse si se roza con el uso, pero hasta ahora no he encontrado nada. ¿Alguna de las que me leen conoce un truco eficaz?
martes, 23 de abril de 2013
SAL La Rose (III)
Y por fin ha llegado la tercera y última
etapa del SAL La Rose, cuyo montaje (todo hay que decirlo) no me ha resultado
tan placentero ni sencillo como el bordado, porque intenté combinar la tela
bordada con esta otra bonita tela de rosas con sus mismos colores, y no había
manera de conseguir que la “bisagra” me quedara recta. ¡Y esto no resulta nada
relajante!
En todo caso, ya cuento con este bonito mini
costurero que me servirá para tener los materiales de mi SAL abandonado (“Mon
cahier de broderie”), aunque espero que este abandono no dure mucho tiempo más.
Gracias, Haydée, por tus explicaciones para
terminar esta graciosa labor cuyos colores me encantan.
sábado, 13 de abril de 2013
¿Algo dulce?
¡Claro!, y si tiene estos colores tan primaverales, suaves y
optimistas, muchísimo mejor. ¡Y encima no engordan! Este bordado, que ahora
está enmarcado para dirigirselo a mi cuñado repostero, ha sido fácil y
agradable de hacer, por los colores, por los motivos (casi podía empezar y
terminar un cupcake en la misma sesión) y por el tamaño de los puntos, ya que
la tela es Aida de 5,5 hilos.
Dentro de un tiempo (espero que dentro de esta
década) veréis por qué echo ahora de menos tanta facilidad...
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